CAMBIO CLIMÁTICO VERSUS SALUD

Mucho se habla de las consecuencias catastróficas del cambio climático para la Naturaleza. Dando la impresión algunos gobiernos, de que el daño sobre el ser humano es un daño subsidiario o colateral sin remedio. Como si el hombre no formase parte de la Naturaleza. Intentan poner remedio al calentamiento global a medio o largo plazo, sin duda por intereses económicos.

Es verdad que cada vez hay más catástrofes naturales, tales como deshielos, inundaciones, sequías, etcétera. Situaciones que siendo muy graves se consideran en cierta medida como “síntomas” de lo que está al llegar. Además, como habitualmente sacude de forma impía a países no desarrollados, parece que se intenta solucionar lo evidente sin prisa.

La emisión al aire de gases y partículas que provocan efecto invernadero, sobre todo en este nuestro primer mundo, provoca ya efectos nocivos cuantificables sobre la salud de las personas. Es un problema de carácter universal. Y cómo se puede deducir, se ceba especialmente en niños y personas mayores. Se trata de una amenaza sanitaria producida por el calentamiento global y la respiración de aire contaminado.

Cada día mueren en el mundo del orden de 18.000 personas por la contaminación del aire

(fuente: www.agenciasinc.es).

Proliferan profusamente enfermedades infeccionas, diarreas, afecciones pulmonares, especialmente neumonías, etcétera. A modo de ejemplo, al aumentar la temperatura media en verano, aumentan las hospitalizaciones por causas respiratorias en nuestro país. También cualquiera habrá observado que cada vez hay más personas alérgicas a agentes atmosféricos.

Tristemente lo que están haciendo los países desarrollados con las comunidades pobres es mandarles ayudas de tipo sanitario, alimenticio o para reconstrucción. Y aquí, desarrollando fármacos para paliar las “nuevas” enfermedades.

Evidentemente, con este tipo de gastos, que no inversiones, vamos a llegar a los vaticinios que se niegan a reconocer las grandes empresas y los gobiernos de algunos países.

Aunque se celebre el éxito de la Cumbre del Clima de Marrakech, lo que tenemos es una emergencia, no es una enfermedad crónica.

Hasta que no se cambien las tecnologías energéticas, del transporte, y se regeneren los pulmones de la Tierra, no se empezará a recuperar lo que tan insidiosamente hemos perdido.

La ingeniería ha desarrollado ya tecnologías para empezar con esta restitución. Tiene soluciones para parte de los excesos que ha tenido nuestra Sociedad en los últimos 150 años. Muchas de ellas puestas en marcha a lo largo de los años, pero el gran reto ahora de la ingeniería es, paradójicamente, convencer a los gobiernos de que el problema tiene solución.

 

 

 

 

Posted on 2 enero, 2017 in Noticias

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